En un mundo donde cualquiera tiene un conocido que dice ser agente inmobiliario, ser realmente bueno no consiste únicamente en verse bien frente al espejo o decir frases de catálogo sin titubear. Destacar en este oficio requiere más que una sonrisa ensayada. Hoy te cuento lo que pocos confiesan sobre marcar diferencia en esta jungla de propiedad